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El Aprendizaje Continua
Esta historia fue extraída de su charla en la reunión
de la WFSAD en Kyoto.
Como la mayoría de las personas, yo crecí sabiendo casi
nada de lo que era una enfermedad mental. Nadie que yo conociera tenía
una enfermedad mental aunque había escuchado a mis padres hablar
en susurros sobre un pariente lejano que había tenido que ser hospitalizado
y lo triste que era aquello. Su señora se había divorciado
de él. También había un hombre en mi barrio que usaba
varios abrigos en pleno verano y que hablaba solo en voz alta. Cuando
nosotros los niños lo veíamos, cruzábamos la calle
y luego nos burlábamos de él. Eso es todo lo que yo sabía.
Conocí a Fred en un preuniversitario la primavera antes de mi
último año allí. El se encontraba en la parte de
ciencias del campus y yo estaba en la sección de arte.. Nos hicimos
amigos en el verano cuando la mayoría de los estudiantes se había
ido a casa y nosotros nos quedamos para trabajar en nuestras disertaciones
finales. Admiraba su intelecto, su mente de "aspiradora", su
profunda fe y su maravilloso sentido del humor. Podía hablarle
de cualquier cosa y él parecía entender.
Fue en otoño, justo antes que recomenzara el nuevo año
universitario, que me enteré del secreto de Fred. En cierta manera
le forcé a contármelo. Me había dado cuenta que él
nunca hablaba de cosas personales y alguien me había advertido
sombríamente que era divorciado. Me parecía raro que nunca
mencionara esto y comencé a sospechar de sus intenciones con respecto
a nuestra relación. Al día siguiente fuimos a caminar por
el bosque que rodea nuestro campus. Cuando habíamos caminado cerca
de una hora, Fred comenzó su historia con un profundo suspiro.
Me contó que a los 26 años, siendo oficial de la marina,
había tenido un quiebre y le habían diagnosticado esquizofrenia.
Otros quiebres vinieron a continuación y él seguía
luchando con la enfermedad. Su matrimonio había fracasado porque
a su señora también le habían diagnosticado esquizofrenia.
Tuvieron una hija, una niñita.
Esto no era lo que yo esperaba oír. Después de la palabra
"esquizofrenia" todo se me puso borroso. Mi corazón palpitaba
fuertemente y sentía como si no pudiera respirar. Lo único
que pude pensar fue " acabo de caminar una hora en el bosque con
un hombre que me dice que está demente. Oh Dios, permíteme
salir viva de este bosque".
Eso fue hace 25 años. Seguimos vivos pero no estoy segura si hemos
logrado salir del bosque. Fred y yo nos casamos en la primavera del año
siguiente. Pero yo tenía aún mucho que aprender, de hecho,
25 años después, sigo aprendiendo. Llegar a aceptar la enfermedad
mental en nuestras vidas ha sido todo un proceso. Me imagino que cada
familia que debe habérselas con esta enfermedad atraviesa una experiencia
similar. Yo quisiera compartir con usted algunas de las cosas de este
proceso. Puede que sean similares a lo que le ha pasado a Ud. O tal vez
Ud. haya logrado alguna otra percepción o conocimiento y que quisiera
compartir conmigo.
Como muchas personas, mi primera reacción a la enfermedad de Fred
fue la negación. Por supuesto que no podía negar que le
habían diagnosticado esta enfermedad. Eso había ocurrido
10 años antes y seguía dándole problemas. Entré
a la siguiente fase de la negación: a negociar.. Pensé que
si yo lograba ser la mejor esposa, si yo era amante y fiel, apoyadora
y no me quejaba, Dios quitaría esa enfermedad. Hice lo mejor que
pude y me tomó unos dos años darme cuenta que la negociación
nunca se había llevado a cabo. Yo hice mi parte, pensaba, y la
enfermedad no se fue, y eso no me tenía muy feliz.
Cuando Fred desarrolló sus ideas sobre "cómo sobrellevar",
puso la negación como el primer aspecto. Cuando me mostró
esto le dije que no me parecía que la negación fuese una
manera de sobrellevar. "Sí, lo es" me dijo. He llegado
a comprender que la negación es la primera respuesta para muchos
de nosotros, nuestro primer mecanismo para sobrellevar. No es buen método,
pero suele ser el primero.
Hay muchas razones para esto. Las enfermedades mentales son a largo plazo.
Durante años se ha culpado a las familias por "causar"
la enfermedad. Había poca esperanza de recuperación. Seguro
que nuestro ser querido no podía estar mentalmente enfermo. Tiene
que ser otra cosa, falta de voluntad, una falla del carácter..
Somos personas buenas, ¿porqué nos sucede esto a nosotros?
No sólo las familias tratan de sobrellevar negando. Poblaciones
enteras rechazan la necesidad de confrontar las enfermedades mentales,
negándolas.. Escondemos a nuestros enfermos mentales en instituciones
donde no los podamos ver, miramos hacia otro lado o cruzamos la calle
al toparnos con ellos. Los excluimos de los seguros de salud, cortamos
sus servicios cuando la economía está pobre. No podemos
hablar de ello, y si hablamos de ello, culpamos a otro por su condición.
Desgraciadamente, estamos aprendiendo la trágica, y a veces fatal,
consecuencia de nuestro fracaso para enfrentar estas enfermedades, especialmente
en nuestros hijos.
Eventualmente, tuve que enfrentar la realidad de que había una
enfermedad mental en mi familia, no se iba a ir, y que yo iba a tener
que enfrentarla. Ese fue el comienzo de mi recuperación.
Penny Frese es doctorada (Ph.D.) en psicología y es Ex-Presidente
de la Asociación de Salud Mental Summit County Mental Health Association,
Akron, Ohio, USA. Está casada con Fred S. Frese, III, un ex Director
de Psicología del Hospital Western Reserve Psychiatric Hospital.
Ha hecho muchas giras con su marido dando valiosa orientación a
familias y al público en general.
ASOCIACIÓN MUNDIAL PARA LA ESQUIZOFRENIA Y TRASTORNOS RELACIONADOS
(WORLD FELLOWSHIP FOR SCHIZOPHRENIA AND ALLIED DISORDERS)
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