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La alegría de la recuperación[Observaciones sobre una conferencia por un familiar Filipino] ...Estoy de pié ante Uds. como defensor y portador de la antorcha para la salud mental y el rol de la rehabilitación psicosocial, con la familia como núcleo de la intervención. De hecho, los pacientes con depresión crónica, con disfunción emocional pueden llegar a estar bien incluso después de una larga espera de más de dos décadas. En mi caso, una hermana, profesional, que sufría el dolor de la psicosis, igual que Rip Van Winkle (N de la T: Leyenda acerca de un personaje que durmió cien años y luego despertó) despertó en nuestro mundo después de haber estado dormida y no recordó qué había pasado ni porqué. Esto ocurrió en 1972 durante una capacitación especial para rehabilitación de adicción a drogasa la que asistía mi hermana en Inglaterra. Sufrió un quebranto nervioso que la llevó a acortar su estadía en Inglaterra. Su compañero psiquiatra sugirió que regresara a casa sin tratamiento alguno, considerando que el brote psicótico era principalmente un shock cultural. Su retorno tan rápido se transformó en una pesadilla para la familia. Nadie podía explicarse porqué ni cómo surgió esa aberración mental. Su conducta era tal que ya no podía ejercer en forma efectiva los deberes y funciones de su cargo de jefa de una institución de beneficencia infantil. Un sacerdote psicólogo describió su extraño comportamiento como si “estuviera trepando por las paredes”. Por ejemplo, comía restos de comida que encontraba en el suelo. Rezaba mucho, leía la Biblia y regalaba su comida, su ropa y no se preocupaba de su aspecto. Más que nada perdió la capacidad de comunicarse verbalmente. Simplemente asentía o negaba con la cabeza o sólo sonreía. Rechazaba comer con la familia y no cumplía funciones sociales. Le costó su empleo. Mi madre trató que la curaran o sanaran de varias maneras indescriptibles. Nos culpaba a nosotros porque no nos preocupábamos. Tenía toda la razón ya que estábamos incómodos con la situación pero no sabíamos bien qué hacer. Simplemente estaba allí, una hermana enferma. Ninguno de nosotros sabía como manejar el problema hasta ahora. Tratando de entender el dolor por dentro, debemos darnos cuenta que la persona que está con dolor no entiende que se apliquen a ella las reglas y normas de este mundo salvo como algo que interfiere con su mundo interno. El mundo exterior, aquel con el cual el individuo regular interactúa día a día, guarda poco o ningún interés para ella. Castigo y dolor son menos probables si ella hace lo que la familia decide que debe hacer. Entonces ella lo hace interactuando con un mundo que cada vez se le torna más crítico. Sin medicinas este suele ser el mundo interno. Las habilidades no necesariamente deben ser enseñadas a esta persona como a un niño que nunca las ha aprendido. Pero el mundo interno debe ser lo más pacífico posible para que el paciente se maneje mejor en un mundo externo menos crítico. La próxima cosa que debe entenderse es que el mundo interno del paciente predomina. Esto quiere decir que no importa cuanto quiera la familia que la afectada se maneje con el mundo externo, a menos que el/la paciente esté realmente preparado/a para ello, esto no ocurrirá. La tercera cosa que debe entenderse es que el mundo interno es tanto o más real que el mundo en que nos manejamos todos. Hay dolores físicos terribles, hay gritos, amenazas a la gente. Y todo es exacerbado por un mundo real que se suma a estos dolores, con drogas que te hacen sentir pésimo, que te dejan impotente y con dolor psíquico y estrés de lucha ¿o de huida? Y uno suele terminar en peleas. "Déjame solo", "No me pasa nada". La cuarta cosa que debe entenderse es que el paciente, cuando no está haciendo “nada” está sentado tratando de habérselas con este mundo interno, sin guía ni ayuda alguna. El quinto punto es que los pacientes necesitan evidencia, igual que las personas regulares. ¿Será su conducta evidencia de que ella es buena o no? Cuando recibe el apoyo y la afirmación de la familia significa que es buena. Hacerlo de otra manera es ser percibida como maligna. Lo sexto que se debe entender es que el mundo de la psicosis es muy complicado. La persona debe aprender a reconocer que no tiene poder alguno contra ese otro mundo y hace lo que debe hacerse para reducir el dolor interno, por medio de medicinas, reposo, entretenimiento, bioretroalimentación, etc. Un buen amigo de mi hermana se ofreció de voluntario para acompañarla al Dr. Lourdes Ignacio para intentar terapia una vez más, habiendo fracasado con dos psiquiatras previamente. Luego, se le distrajo con viajes semanales especiales con un hermano cada miércoles, donde debe haberse producido una unión (bonding), yendo a la iglesia, saliendo a comer yendo al cine y de visita con la familia y con amigos. Los fines de semana yo la llevaba a lugares como la iglesia, el cementerio y los malls de compras y la relacionaba con lugares y personas que había perdido en su mundo interior. Tomaba asíduamente sus remedios, supervisada por una cadena de cuidadores además de los familiares. Iba al psiquiatra todas las semanas, y después cada vez menos. Se enfermó a los 39 años y se mejoró a los 60. Desde entonces ha viajado al Asia, en los EEUU y partes de las Filipinas. Trabaja, es miembro activo de la iglesia y de organizaciones comunitarias. Va a bailes de salón y le gusta ir al teatro y a las fiestas. Hasta ahora nadie podía explicarse porqué enfermó. Pero podemos explicar porqué se mejoró. Es porque entendimos su dolor y ella ya estaba lista para enfrentarse con los rigores de la recuperación. La familia supo que a menos que fuéramos parte de la solución seguiríamos siendo parte del problema. Ella sigue ofreciendo momentos de bendición, momentos de celebración mientras yo soy testigo de la dicha de la recuperación de mi hermana. He venido aquí al podio a hablarles y darles mi testimonio que hay esperanza, y cuando tienes esperanza lo tienes todo. Ya que sin esperanzas no puede haber fé ni caridad. A veces toma un largo tiempo. A nosotros nos tomó 21 años. ASOCIACIÓN MUNDIAL PARA LA ESQUIZOFRENIA Y TRASTORNOS RELACIONADOS (WORLD FELLOWSHIP FOR SCHIZOPHRENIA AND ALLIED DISORDERS) 124 Merton Street, Suite 507, Toronto, Ontario, M4S 2Z2, Canadá © 1997-2003 World Fellowship for Schizophrenia and Allied Disorders |