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El sueño de la Casa de la Esperanza

Todos tenemos sueños, grandes sueños, pequeños sueños y muchos sueños imposibles - lo mismo pasa con los deseos- deseamos muchas cosas, a veces para nosotros- más frecuentemente para aquellos a quienes amamos. Y, a veces, cuando los sueños y deseos se tornan uno y se materializan, es casi demasiado bueno para creerlo-que este sueño, que este deseo- ¡se ha hecho realidad!
Cuando la WFSAD me pidió que escribiera un artículo sobre la Casa de la Esperanza (Hope House) supe que todos Uds. que leen esto comprenderían cuan desesperada estaba yo porque se cumpliera mi sueño, y, sinceramente espero que esto estimule a los que aún están soñando, a que persigan su sueño y que hagan que se torne realidad.
Tengo una hija, Lindsay-mi tercera y muy querida hija menor. Su historia es tristemente tan típica. Era una persona muy atractiva, brillante, triunfadora, tanto en lo académico como en los deportes, muy querida por sus colegas, egresada de fisioterapia, cuando enfermó de esquizofrenia. Como otras familias que han experimentado esta adversidad nos sentimos devastados. No sabíamos nada de las enfermedades mentales, no había antecedentes familiares, ¿porqué nosotros?

Lindsay fue hospitalizada y dada de alta varias veces del hospital mental local. Lamentablemente era resistente al medicamento y sus estadías hospitalarias se tornaron cada vez más prolongadas. La última vez estuvo internada 18 meses

Después de haber estado hospitalizada más de un año en la sección de alta seguridad, el equipo de médicos que la atendía sugirió que tuviera un acompañante. La norma en ella era estar muy enferma y querían romper ese hábito. Luego de recibir autorización del departamento de Salud, encontré a Zainab, una joven ex profesora quien se sentía llamada a cuidar a los que eran incapaces de cuidarse a sí mismos. Este fue el comienzo de la nueva vida de Lindsay.
Tres meses después, fue trasladada a una sala menos estricta y Zainab comenzó a enseñarle sus artesanías. Esto se transformó en su salvación. Usando las labores manuales, Lindsay aprendió a usar una herramienta que le podía ayudar con uno de los síntomas más discapacitadores de la esquizofrenia, las alucinaciones auditivas. Tres meses después Lindsay fue dada de alta con fuerte recomendación de permanecer en un ambiente seguro con atención durante las 24 horas.
Pero, ¿dónde? Ciudad del Cabo (Cape Town) no tenía nada de eso para ofrecer. Supe que en Puerto Elizabeth (Port Elizabeth) una ex visitadora social tenía un hogar donde el grupo pasaba todo el día en ocupaciones productivas. Volé a conocerle y volví muy motivada- esto era lo que necesitaba Ciudad del C, lo que tantos jóvenes que padecían esquizofrenia necesitaban, lo que mi hija necesitaba.

Puedo recordar la primera reunión en mi sala de estar, un grupo de personas muy preocupadas discutiendo cómo íbamos a hacer que esto fuera realidad. Recuerdo que elegimos el nombre "Fideicomiso Casa de la Esperanza" para nuestra organización y que trabajamos en el plan de negocios y eventualmente en la recaudación de fondos. Me sentí tan orgullosa del grupo. Dos de nosotras, madres de personas afectadas, los demás maravillosos amigos que querían ayudar, un profesor, un abogado, un contador, amigos de diferentes edades, de distintas proveniencias de la vida. Obtuvimos el apoyo inmediato del hospital psiquiátrico y de sus psiquiatras. En muchas sesiones de recaudación de fondos hablamos de enfermedades mentales, educando al público y haciéndoles tomar conciencia del alto porcentaje de personas que sufren enfermedades mentales, esperando hacerles entender y no temer a los enfermos mentales.

Todo empezó a calzar. En octubre del 2000 el "Fideicomiso Casa de la Esperanza" fue inscrito como Fideicomiso de Caridad y posteriormente como organización sin fines de lucro. En enero del 2002 recibimos la aprobación del gobierno como organización pública de beneficencia. Seguimos realizando actividades para recaudar fondos. Comenzamos a buscar nuestra casa ideal, y sufrimos varias desilusiones. Luego en diciembre del 2001, ¡compramos nuestra primera Casa de la Esperanza en la dirección 32 Peak Drive, Pinelands!
No teníamos suficiente dinero pero no podíamos esperar más y sabíamos que de alguna manera íbamos a encontrar el dinero. El 15 de julio, luego de extensas renovaciones, nuestras primeras residentes femeninas se mudaron. Fue un día lleno de emociones.
Nos sentimos muy bendecidos con la Casa de la Esperanza. Tenemos dos hogares en la propiedad. La vieja casa familiar donde se alojan nuestras 4 residentes femeninas y una cabaña amplia que acomoda a nuestros 3 residentes masculinos. La propiedad tiene un gran jardín tranquilo y hermoso. Nuestra directora de residencia, Gill, vive en la cabaña. Ella es como la mamá, asegurándose que los residentes sean atendidos y apoyados. Zainab viene todos los días para ayudar a los residentes con sus artesanías y otras formas de terapia ocupacional. Le estamos financiando su diplomado en trabajos sociales auxiliares y ella ama sus estudios. Su trabajo le es muy importante y mantiene a los residentes motivados y ocupados.
Tenemos el apoyo del Hospital Psiquiátrico Valkenberg y su Terapeuta Ocupacional Jefe ha ocupado a Casa de la Esperanza en su programa de extensión. La Casa se rige bajo una rutina simple pero estricta. Se incentivad a los residentes a que ayuden en los quehaceres domésticos y también en los de jardinería. Hemos estimulado a los residentes a que sientan que éste es su hogar. Hay un ambiente maravillosamente feliz - las mujeres en la sala de actividades, cosiendo, riéndose, con la radio a todo volumen transmitiendo los últimos hits musicales y los residentes varones trabajando en el jardín, limpiando la piscina. Domino, el perro dálmata residente le da más sentido de familia al igual que Lady, mamá de siete adorables gatitos y el periquito australiano, Blue Boy.
Hace poco preguntamos a los residentes cómo se sentían con respecto a Casa de la Esperanza. He aquí algunas de sus respuestas:
Maurice: "Me gusta la compañía y que me cuiden."
René: "Me gusta vivir en Casa de la Esperanza y he aprendido mucho sobre costura."
Bekki: "Es un lugar hermoso para estar y las personas son muy especiales."
Y mi Lindsay: "Me siento muy privilegiada y con mucha suerte de estar en Casa de la Esperanza, y quiero decir gracias, y también siento que he crecido con la experiencia."
Y así ha sucedido, el sueño se ha cumplido, con la ayuda y generosidad de tantas, tantas personas la Casa de la Esperanza es ahora una realidad. Un hogar donde viven en armonía las personas que padecen de esquizofrenia crónica, se apoyan unos a los otros y donde son tratados con el respeto que se merecen.
Yo visito la Casa de la Esperanza varias veces a la semana y siempre experimento un sentimiento de humildad maravilloso, dan ganas de gritar desde los techos: "¡HA SUCEDIDO, FUNCIONA, GRACIAS!!"

Ud. puede escribirle a Jess Mackintosh, Presidente, Hope House Trust, c/o WFSAD o enviarle e-mail a hopehouse@kingsley.co.za



ASOCIACIÓN MUNDIAL PARA LA ESQUIZOFRENIA Y TRASTORNOS RELACIONADOS
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