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Una historia con buenas noticias.
La mía es una historia con buenas noticias. Buenas noticias porque
en el pasado hubo demasiado pesimismo y malas noticias acerca de la enfermedad
esquizofrénica.
... primero una mirada rápida a la gravedad de mi enfermedad durante
los primeros seis años. Después de terminar el 10° grado
escolar (2° medio), comencé a tener dificultad para concentrarme
y pasé de ser alumno A, a uno que apenas pasaba rozando. Comencé
a tener unos zumbidos inacabables en los oídos, día y noche,
que luego fueron reemplazados por voces de ángeles. Recuerdo vívidamente
mi primer episodio psicótico: los cielos se abrieron justo arriba
mío y Satanás estaba sentado al lado mío, riéndose
de mí. Las caras de las personas estaban todas distorsionadas,
Parecían simios. Estos monos también estaban hablando de
mí, sin mover sus labios y riéndose de mí. Yo estaba
en un estado de terror total. Más tarde sentí como una extraña
oleada de poder entraba a mi cuerpo como un relámpago. Empecé
a sentirme poderoso. Pensé que yo era el Mesías enviado
para salvar al mundo. Pero estaba confundido sobre cómo cumplir
esta misión.
Para mi familia fue muy difícil comunicarse conmigo ya que lo
que yo hablaba no tenía sentido. No podía seguir una conversación.
No había forma de llegar a mí.
Pasé por una gran variedad de medicamentos, siempre a muy altas
dosis. Aunque redujeron la severidad de mis síntomas, me inmovilizaron
con sus efectos colaterales. Yo era un "Zombie" caminante. Caminaba
rígido. Me dicen que mi cara no tenía expresión alguna,
que se me caía la baba. ¿Acaso eso no asustaría a
cualquiera?
Fui hospitalizado 10 veces en 5 1/2 años.
La vida estaba vacía. No había goce alguno. Me la pasaba
en cama, era incapaz de tomar parte en cualquier actividad de la casa,
no hacía mucho más que comer y dormir.
De todos los amigos que tenía en el colegio no se supo nunca más.
Tenía miedo que me dijeran loco o chalado. No sabía qué
decirle a nadie sobre mi enfermedad, cómo explicar lo que me estaba
sucediendo. Me iba deslizando, perdiendo toda esperanza y quería
terminarlo todo. Tuve varios intentos de suicidio. ¡Estoy seguro
que se imaginan el cuadro!
Mi recuperación no se inició hasta que me estabilizaron
con un antipsicótico atípico, clozapina, junto con antidepresivos.
Una vez que estuve estable y libre de síntomas positivos y negativos
de la esquizofrenia, ya había desarrollado suficiente discernimiento
para seguir adelante con mi vida.
A medida que mi pensamiento y mi concentración mejoraban, pude
volver a leer y mantener conversaciones inteligentes. Comencé a
trabajar duro conmigo mismo
Mi primer paso fue empezar a trabajar
rigurosamente en mi perfeccionamiento
Luego, fue ponerme al día
con mi educación formal ya que había perdido 6 años
de educación
Me enrolé en la Re-Orientación
a través de un Programa Educativo en George Brown College. Se sentía
tan bien estar devuelta en la "corriente principal". Tenía
algunos compañeros y me sentí parte del cuerpo del estudiantado
en el campus. No había intimidación, no había estigmatización.
Luego me realizaron extensas pruebas de aptitud y habilidades donde aprendí
que mi interés se centraba en el campo de la Atención de
la Salud. Luego seguí un curso de Auxiliar de Atención de
Salud. Era realmente difícil estudiar, y ocupaba horas estudiando.
Las cosas no eran fáciles
Recuerdo haberles dicho a mis
padres, cuando me preparaba para los exámenes, que nunca más
iba a tomar otro curso. Pero pasar ese curso, y con honores además,
fue muy gratificante y me dio más confianza en mis capacidades
mentales.
En enero del año pasado me contrataron para trabajar con el “Equipo
de tratamiento asertivo de la comunidad” (Assertive Community Treatment
Team (ACT)) en calidad de Orientador para el apoyo de pares (Peer Support
Counsellor). El compromiso es la primera fase crucial de la atención
ACT, y muy importante para el resultado final. Como orientador de apoyo
de pares, yo considero que este es uno de mis principales roles para facilitar
el compromiso del cliente. Yo ya estuve ahí. Yo sé lo que
es tener esquizofrenia. Encuentro que el nivel de confort y confianza
de los clientes es alta y están más dispuestos a conversar
conmigo. Lo sorprendente es que puede que aunque yo no les haya dicho
nada acerca de mi enfermedad el cliente sabe que tengo esquizofrenia...
Entonces mi recuperación y empleo constituyen un acto de equilibrio.
Tengo que prestar atención a mi salud. Me doy cuenta que debo tomar
mis medicamentos durante el resto de mi vida para corregir el desequilibrio
químico de mi cerebro. Al igual que el diabético requiere
insulina y debe recibirla el resto de su vida. Yo debo hacerme cargo de
mi enfermedad, y es esto lo que ofrezco a mis clientes
Sigo requiriendo
por lo menos 9 horas de sueño. Sólo puedo participar en
un número limitado de actividades sociales, y he aprendido a decirlo
La envergadura de este trabajo es estimulante. Ninguna situación,
ningún cliente es igual al otro. Esto es de lo más alentador.
Hay un aprendizaje continuo adquiriendo experiencia más que nada,
por lo que hay espacio para crecimiento personal. También quiero
destacar el hecho que mi enfermedad, mi recuperación y mi trabajo
están muy ligados entre sí.
ASOCIACIÓN MUNDIAL PARA LA ESQUIZOFRENIA Y TRASTORNOS RELACIONADOS
(WORLD FELLOWSHIP FOR SCHIZOPHRENIA AND ALLIED DISORDERS)
19 Avenida de MacPherson, Toronto, Ontario, M5R 1W7, Canadá
© 1997-2010 World Fellowship for Schizophrenia
and Allied Disorders
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